La intersección
Llego de trabajar, son las seis y treinta y cinco minutos de la mañana del martes. En el ambiente se siente como el pueblo se va despertando. Se escuchan motos, autos, el tren que pasa a 6 cuadras de casa. Puedo imaginarme a las personas caminando a la parada, hasta la ruta o hasta la estación. Todavía puedo sentir el pesar que se sentía al tener que levantarme para ir a trabajar. La cara de la gente a esta hora es una lagrima. Se siente la rutina. Te come.
Vivo en un ambiente ideal para practicar la meditación con atención plena en los sonidos. El canto de los pájaros es intenso, todos los días escucho una sinfonía interpretada por ellos, en mi casa, justo ahí. Raras veces, pero a veces ensordecedor.
Si. Todo eso se esconde detrás de ruido.
Y ahora, en este momento es cuando sentado en la mesa del comedor con la pc encendida, abro mi editor de texto y sale esto que estas leyendo.