Me pongo a escribir para dejar de pensar en cosas y así es como uno elude de forma magistral cualquier tipo de proceso mental de incomodidad.

Estoy cansado, es muy agobiante pensar todo el tiempo en dinero de forma negativa. Necesito paz. No riqueza, paz estructural para vivir el arte y la naturaleza.

Ahora mismo me encuentro en una meseta de deudas importante que voy a tener que revertir en los próximos 6 meses. Un poco por impulso, otro poco por demostrar y otro porque si. En realidad hay un nombre para el gasto diario compulsivo e innecesario y se llama consumo anestésico.

El consumo anestésico es el gasto pequeño y repetido que no busca satisfacer una necesidad real, sino adormecer algo. Ansiedad, aburrimiento, vacío o cansancio emocional.

El hambre por aburrimiento es consumo anestésico. Se consumen recursos de forma innecesaria que no solo afectan de mala forma al bolsillo, sino que también a nuestra salud.

Escribir en un blog es consumo anestésico del tiempo y de los recursos tecnológicos, pero no lleva consigo el peso de afectar de forma significativa la salud mental o física de la persona.

Entonces es así como después de estos varios minutos escribiendo se van esos pensamientos como barco en un lago. Algún día volverá y veremos.

Dicen que los problemas de dinero no se arreglan con más dinero. Ok, necesito que alguien que financie este tipo de cosas me dé la chance de demostrarles que esa teoría es errática e imprecisa.