Recién puse en tuiter “en que radica que un técnico pierda la magia en un club?” Como soy un experto en nada, me puse a pensar en los casos de técnicos de fútbol, que yo recuerde, que hayan sido ídolos, que se hayan ido y su vuelta haya sido horrible como la actual vuelta de Marcelo Gallardo a River Plate.

Se me viene a la cabeza Carlos Bianchi, “el virrey”, el pelado de pelo largo. El más grande de los técnicos en la historia de Boca, una barbarie de títulos obtenidos a través de un juego tibio, defensivo y de contra-ataque. En contraparte al equipo del Barrio de Núñez que bajo las órdenes Marcelo “Napoleón” Gallardo arrasó durante mucho más tiempo, con mejores resultados y con un juego exquisito de la talla de los grandes de la historia. Ganador de “La Final de Madrid” y otras hazañas. Una especie de continuación del Barça del Pep Guardiola pero en su versión sudamericana con algo más de corazón. Simple y sencillo.

La verdad es que no recuerdo muchos más, usted, ávido lector del blog, sabrá mejor que yo, si es un tema que vale la pena investigarse o no.

En ambos casos y luego de se marcharan de sus clubes a otros mercados, como si fuesen una vacaciones trabajadas pagas; Con resultados malos y sueldos altos. Completamente cómodos y aburguesados vuelven al fútbol local pensando que “de palabra” van a conseguir logros de forma fácil, cuando en realidad lo que hicieron fue perder el timing, se desactualizan del fútbol competitivo y cuando caen en la jungla de la liga local son devorados a corto plazo.

No encuentro otra razón más que enfriarse, como sentarse a descansar en el medio de la carrera. Como si descansar estuviese sobrevalorado porque lo único que vale la pena es el resultado. Cuanto pierde una persona que elige complicarse mentalmente antes que descansar? Cuánto vida se pierde el que descansa al primer indicio de incomodidad?

Con lo lindo que es hacer y lo dopamínico que es lograr dejamos plantada la duda sobre si vale la pena o no seguir.