Señales Divinas
Febrero. Gran mes para hacer planes y proyectos a largo plazo. Un mes en donde, al menos yo, quiero saber dónde estoy parado y hacia a dónde voy. No siempre se llega a eso, pero preocuparse por saberlo ya esta bien.
Dentro de las cuestiones básicas de prácticamente el 99% de la población está la salud. Quien no quiere perder esos kilos de más o al menos algunos de ellos? Yo sí.
Una de las prácticas más comunes es inscribirse en el gimnasio. Casos de personas que pagan todo el año para sentirse obligados a cuidar el único cuerpo que tienen. Muchos llegan el primer día y no llegan al mes; otro grupo pequeño se engancha y sigue. Los fijos y las golondrinas.
Este año es el primer año que voy a ir a la nutricionista. Es necesario tanto como ir a terapia o crear. Lo primero que se necesita es poder de decisión. Dentro de la cartilla de profesionales hay 20 especialistas a lo largo y ancho del conurbano. Es un número ínfimo y diminuto. Este país necesita más nutricionistas y menos abogados.
Dentro de esos 20 había 3 que atendían donde me atiendo. Bingo!. Me pongo a leer los nombres, como pensando que una señal va a hacerme elegir al correcto. El o la mesías que será responsable de moldear mis hábitos y modo de consumir las cosas que ocupan el primer puesto en el ranking de placeres de la vida.
No hay mucho para elegir pero la que reúne todas las condiciones se llama María Iglesias. Ni hablar que es la que más se aproxima al milagro.